martes, 11 de mayo de 2010

Amigo mio, guardas mis secretos, proteges mis palabras...

Mi madre siempre me dice que los amigos me traicionaran una y mil veces. Y supongo que tiene razón. Por eso, nunca he confiado 100% en ellos, da igual quien sea, no podría tener tanta confianza con una persona.
Pero hay veces que bajo la guardia. Necesito desahogarme, necesito que alguien me escuche de vez en cuando y entonces voy y lo suelto todo. Por un tiempo, todo es perfecto. Hablo con esa persona con esa persona con total libertad, creyendo que guardara mis palabras si yo se lo pido.
Me siento como me quitara un peso de encima, como si me hubiera liberado de algo que me aprisionaba.
Y un día...¡ZASCA! Puñalada por la espalda. Todo el peso que me quite de encima lo recupere mas el doble.
Me sentí traicionada, como si no pudiera confiar en nadie mas. Para una vez que me abría con alguien...
Hay que saber elegir bien a la persona a la que cuentas tus cosas. Te quedas en sus manos. El se podría sentir superior al tener información que nadie conoce de ti.
Y yo, en vez de sentirme así, me siento afortunada cuando mis amigos confían en mi. Que lastima que haya personas que no se sientan igual...