Si no me importases y despreciara tu amistad tal y como tu dices no me dolería tanto el haberte fallado y ver que no puedo hacer nada por remediarlo.
Impotencia y frustracion, al ver que tergiversas mis palabras haciendo que algo que sonaba mal, suene peor. Giras la cabeza y me pones una mano en la cara mientras te grito desde abajo que para mi no ha cambiado tanto, que sigues siendo igual de grande e importante que aquel día que me cogiste del brazo y me dijiste: “Ven conmigo, que he visto a una con una camiseta de Amaia Montero y le voy a decir algo”.
Desde aquel día supe que eras distinto. Me atreví a abrirme a ti enseguida (raro en mi, y en cualquier otro caso, un enorme error por mi parte). Y no me arrepiento. Porque se que nadie vendrá a decirme que “Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento”, la frase justa en el momento adecuado. Porque se que nadie me abrirá los ojos cuando mi inmadurez me juegue malas pasadas.Porque se que nadie sera tan sincero. Porque se que pocas personas tienen el concepto de amistad que tienes tu.
Y porque se que te llamas Saul Mateo Navarro Marin, que jamas te confundiría con otro nombre, y que yo soy Elena Sanchez Antón, que mas verdades que estas no te puedo poner, que soy consciente que te he hecho daño, y por eso te pido PERDÓN.
Y como ultima verdad, digo que te quiero.