domingo, 10 de octubre de 2010

Ego-ismo.

El uniforme del colegio no la hizo mas humana ni civilizada. Allí estaba, apoyada en la pared, mientras se miraba sus zapatos y se deshacía la trenza derecha. Los gritos del niño torturado se le clavaban en el cerebro como alfileres envenenados y el ardor que había en su pecho pensaba que la mataría antes de que el muchacho cayera definitivamente. Pero hizo oídos sordos…¿Tenia que llegar la sangre a tus Manolo Blahnik para que movieras tu jodido culo de la pared?