viernes, 5 de noviembre de 2010

En mi pecera no hay sitio para ballenas rechulonas.

Hoy, ha sido igual que otras veces, pero peor.

¿Qué puedo sacar de bueno? Que a partir de ahora sé con quién juntarme y con quién no. Que he dado un pasito más hacia delante, cosa que cuando se me pase el malestar me sentiré orgullosa de que mi progreso sea evidente.

¿Qué es lo malo? Que me han decepcionado. Creía que iba a ser el primer año que me llevaría bien con todos mis compañeros, y resulta que no.
Pero me da igual, mis verdaderos compañeros a partir de ahora van a ser el fondo norte-centro, y los demás serán simples conocidos que hemos tenido la desgracia de coincidir en la misma clase, que nos soportaremos dos años más, y un viaje de estudios, y no los volveré a ver.

También he llegado a otra conclusión, pero no sé si clasificarla como buena o mala.
Aunque una persona me demuestre que su mecanismo de defensa es atacar a la otra persona sin motivos aparentes intentando crear la ilusión de que ella es superior a su oponente...sigo creyendo en esa persona. Tengo la esperanza en que detrás de esa fachada, existe una persona con la que puedo llegar a conectar. Y por eso, mi enfado se reduce a cenizas en cuanto pienso en la manera de justificar su actitud.
Es una persona como yo, no podemos ser tan distintas. Ya tenemos algo en común.
Es un comienzo.