Me molesta que todos los días con él sean iguales. Sus rutinas, oír las mismas frases que me sé de memoria. Me molesta que me dirija la palabra, que se refiera a mí al hablar. Me molesta que sea tan cerrado de mente. Estoy segura que si le digo que soy lesbiana fingiría que no pasa nada, pero por dentro dejaría de verme igual o despectivamente, en el caso de que lo fuera. Me molesta que me ofrezca su ayuda cuando no la necesito y me ponga mala cara cuando se la pido. Me molesta que de pequeña no pudiera preguntarle dudas de mis deberes por no querer escuchar sus historias que no tenían nada que ver con la duda y que podían durar horas. Me molesta que no respete mis gustos musicales y que los suyos sean los mejores. Porque por culpa de eso, soy incapaz de reconocerle que me gustan algunas canciones de los Beatles. Me molesta que pegue puñetazos en la mesa a milímetros de mí por no darme directamente. Me molesta que sea egocéntrico, orgulloso y maniático. Me molesta que no entienda que "la otra noche no podía respirar por los mocos porque cogí frío y no porque estuviera llorando a más no poder en mi cama" e insista en el tema. En realidad me molesta que no me entienda en general. Que quiera ir de padre enrollado con sus discursitos de amistad verdadera, y después no entienda que me tiene que dejar tranquila cuando estoy mal porque me he peleado con algún amigo. Me molesta que me duelan sus insultos. Me molesta que mi madre me diga que no le doy muestras de afecto. Por algo será ¿no? Me molesta su olor constante a tabaco. Me molesta que sea incapaz de reconocer sus errores, como si eso le hiciera perder autoridad. Me molesta que intente explicarle las cosas y él siga empecinado en lo mismo. Me molesta su pasotismo, su vagancia. Que me grite por teléfono. Que haga cosas y después las niegue. Me molesta pensar todo esto de él y que no pueda hacer nada.
Y me molesta, me revienta y me repatea que digan que él y yo somos iguales.