No soy deportista. No soy buena musica. No soy buena dibujando. No se me dan bien las mates. Ni la historia. No entiendo de ordenadores. Ni de coches. No soy buena estudiante. No soy buena tomando decisiones. No soy buena elegiendo mi ropa. No soy buena haciendo dieta. No tengo fuerza de voluntad. Ni paciencia. No soy buena para relacionarme con la gente. No soy buena arreglándome el pelo. No soy buena cocinera. No soy ecologista. No soy buena prestando atención en clase. Ni cuando me hablan directamente a mí. No soy buena limpiando. No soy guapa. No tengo cuerpo de revista. No soy buena cantando. No soy extrovertida. No soy buena expresándome.
No soy buena amiga. No soy buena novia. No soy buena hermana. No soy buena hija. Ni nieta. Ni prima.
No soy la mejor. Aquí queda demostrado. Tampoco pretendo serlo.
Como dice mi profesora de plástica: "Puede que no valgas para esto, pero valdrás para otra cosa. Y esa cosa ya la encontrarás".
Mientras busco esa cosa, sé que soy buena en una cosa. En ser Elena.
Añadiría más cosas a esa enorme lista de "cosas que no soy". Lo que no pondría nunca es lo que me falta por aceptar. Cuando sea capaz de decírmelo delante de un espejo y mirándome a los ojos, sabré algo más de Elena.
poco a poco, avanzando, nunca retrocediendo.
