
Miércoles 2 de marzo del 2011, Praga.
Conseguí traducir lo que dijo aquel guía francés a su grupo.
Les dijo: "en este muro es legal pintar todo lo que se quiera, y ni la policía ni nadie pueden impedirnos escribir en él."
En este muro podía escribir cualquiera, sí, pero en el resto de muros que hay en el mundo deberían tener derecho a escribir unas pocas personas seleccionadas, las que solo se preocupen por hacer sonreír y reflexionar a quien pasee por esa calle. Y las que solo buscan demostrar el amor o la amistad a la gente que les importa y que quede plasmado en algún sitio.
Que esas personas no sean perseguidas, y que sus trabajos sean respetados y admirados por todos.
Y si las buscan, me ofrezco voluntaria para esta importante misión de embellecer y contribuir a mejorar esta ciudad apagada, llena de gente que solo piensa en sí misma y de soñadores reprimidos por los primeros.







