jueves, 17 de marzo de 2011

Satisfacción.


Miércoles 2 de marzo del 2011, Praga.

Conseguí traducir lo que dijo aquel guía francés a su grupo.
Les dijo: "en este muro es legal pintar todo lo que se quiera, y ni la policía ni nadie pueden impedirnos escribir en él."
En este muro podía escribir cualquiera, sí, pero en el resto de muros que hay en el mundo deberían tener derecho a escribir unas pocas personas seleccionadas, las que solo se preocupen por hacer sonreír y reflexionar a quien pasee por esa calle. Y las que solo buscan demostrar el amor o la amistad a la gente que les importa y que quede plasmado en algún sitio.

Que esas personas no sean perseguidas, y que sus trabajos sean respetados y admirados por todos.

Y si las buscan, me ofrezco voluntaria para esta importante misión de embellecer y contribuir a mejorar esta ciudad apagada, llena de gente que solo piensa en sí misma y de soñadores reprimidos por los primeros.













Y muchas veces he fantaseado con la idea de llevar a cabo yo sola este objetivo.
De coger uno de mis nicks pocos conocidos y firmas esas frases sin que nadie sepa que soy yo. Ni siquiera mis amigos.
Quizá ya tengo un plan para este verano...