viernes, 12 de marzo de 2010

Más estúpida no me pude sentir.

Era una noche de sábado normal y corriente. Había pasado la tarde con mis pf's por el centro y mi padre me recogía a las nueve y media, como siempre. Lo único que fue distinto aquella noche fue el camino que tomo mi padre para volver a nuestra casa.
Yo estaba escuchando mi MP4 (siempre me lo ponía para no soportar conversaciones absurdas con mi padre o para evitar silencios incómodos), supongo que alguna canción de Porcelain & the Tramps mientras observaba empanada el paisaje nocturno por la ventanilla del copiloto.
Estábamos a punto de llegar a casa cuando los faros del coche la iluminaron.
Me quite los auriculares de un tirón y empecé a ponerme nerviosa.
-¡¿Papa que es eso?!
-¿El que?
-La niña que hay tirada en la carretera. ¡PARA EL COCHE!
En la carretera había una manta de cuna azul cielo de esas suaves que usan los bebes para dormir. Lo que había debajo ya no era tan enternecedor. Las piernas blancas llenas de arañazos de una niña asomaban se dejaban ver por debajo de la manta
Mi padre estuvo a punto de atropellarla, pero paso por el lado. Casi me dieron ganas de llorar. Paro el coche y se bajo.
Le pegue un manotazo al MP4, que cayó en el freno de mano. Me puse de rodillas en el asiento para ver que hacia mi padre por el cristal trasero. Muy nerviosa, cogí el móvil del bolsillo, dispuesta a llamar al 112.
Mi padre removió la manta y volvió despreocupadamente al coche. Su tranquilidad me confundió.
-Elena...solo era una manta. Seguramente se ha caído de algún tendedero.- Me dijo intentando calmarme.
-¿Co-como? Te juro que he visto las piernas de una niña debajo de la manta...
-Te lo habrás imaginado, pero has hecho bien en hacerme parar. Podría haber habido una niña perfectamente.- Se puso el cinturón y arranco el coche.
Me senté lentamente. Mas estúpida no me pude sentir.