lunes, 8 de marzo de 2010

Mejor quedarse con la realidad...

Estaba yo muerta de frío, mirando fijamente a una mancha de sangre que había en el suelo, cuando un ruido me saco de mi ensimismamiento. Levante la cabeza bruscamente y pude sentir el crujido de mis vertebras.
Me encontré con tu mirada hostil, llena de odio y resentimiento.
No entendía nada. Juraría que hace unos minutos estábamos los dos sentados en la parada, esperando a que pasara el ultimo autobús del día…
Pero ahora, me encontraba en una habitación casi oscura, atada con una cuerda que me hacia cortes en las muñecas cada vez que me retorcía para liberarme.
El ruido que me sobresalto era el de un martillo dejado con rabia encima de un enorme escritorio que había delante mía. Cuando dejaste el martillo y un trapo encima, te acercaste a mi y me apartaste el flequillo de la cara con tanta delicadeza que por un instante creí ver en tus ojos al mismo chico del cual me enamore hace unos meses. Pero como siempre, la niña inocente y enamoradiza que hay en mi se olvido por completo del lugar y de cómo estaba en esos momentos en cuanto me tocaste y me miraste con esos ojos marrones.
-Si se te cayera un pelo cada vez que estropeas una amistad…
Abrí mucho los ojos. Esa frase era mía. Un día la puse en un tablón del tuenti. Por supuesto se refería a el. Todos los tablones que había escrito de un tiempo a esta parte se referían a el.
Clave mis ojos en los tuyos, preguntándome si merecía este castigo por amar a alguien. Me conteste yo misma. No.
-Con lo bien que estábamos juntos…compartiamos tardes enteras, risas, locuras, momentos de bajón…y ahora, me encuentro con que eres incapaz de separar la amistad del amor.
Seguiste hablando como si hablaras contigo mismo. Me habías dado donde mas me dolía, y tu lo sabias. ¿Qué culpa tenia yo que en los últimos meses solo veía tu cara cuando cerraba los ojos, escuchaba tus palabras en mi mente cuando pensaba o pronunciaba tu nombre cuando suspiraba? Esas reacciones mías eran involuntarias, no necesitaba querer hacerlas para hacerlas. Eran automáticas.
Pero, a pesar de que me había dado un golpe muy bajo diciendome eso, a pesar de que estaba atada por las muñecas, que me dolía todo el cuerpo y tenia mucho frío, seguía creyendo en ti. Seguía creyendo que esto no podía estar pasando de verdad y que en realidad tu no serias capaz de hacerme algo así. Es lo que tiene el amor, que te ciega hasta el punto en que la otra persona hace lo que quiera contigo y tu tan feliz de que haga algo contigo.
Seguiste con tu plan de hundirme.
-La amistad siempre me ha parecido mas importante que el amor. Con una novia puedes cortar y ahí se acaba todo, no tienes por que hablarle mas si no quieres. Pero una amistad verdadera cuesta mas deshacerte de ella…
En cierto modo tenias razón, pero yo no podía seguir pensando con claridad. Me maree de estar en esa postura tan incomoda.
-…aunque parece que a ti no te ha importado eso. Por eso, ya no necesitaras esto.
No te vi venir. Tu mano izquierda agarro mi hombro derecho con mucha fuerza.Con tu mano derecha hiciste una de las cosas mas horribles que me podías haber hecho. Metiste la mano por mi pecho izquierdo, cogiste mi corazón, lo arrancaste de su cavidad,lo desconectaste de las venas y arterias y lo sacaste al exterior.
Cuando sacaste la mano lo hiciste con tanta violencia que soltaste un gruñido de rabia. Si no llega a ser por las cuerdas me hubiera caído al suelo desangrada.
Ahora, sin corazón, sentía mas frío aunque mi sangre caliente salia de la abertura a borbotones empapando mi ropa y haciendo la mancha de sangre del suelo mas grande.
Ya no tenia fuerzas para seguir manteniéndote la mirada, así que baje la cabeza y espere a que me llegara la muerte.La desee como nunca había deseado nada en mi vida. Lo que no entendía era por que no me moría ya. ¿Acaso alguien puede vivir sin corazón? Sin corazón era imposible amar, y si no podía amarte, mi existencia carecía de justificacion, vivir mas no tendría sentido.
Mientras pensaba en todas esas obviedades,rodeaste la mesa y te colocaste de forma que podías seguir estudiando mi expresión. Abriste el trapo y dejaste mi corazón en el medio.
Lo que hacías no tenia ningún sentido para mi, por mucho que lo intentaba no podía prever lo que ibas a hacer. Tu tan impredecible como siempre.
Lo envolviste con cuidado, como si no quisieras estropear a ese pequeño órgano que segundos atrás me habías arrebatado de mi cuerpo. Cogiste el martillo, te echaste un
poco para atrás y golpeaste con tanta fuerza que el cuidado que pusiste a la hora de envolverlo fue inútil porque la sangre te salpico. En la pared se empezaba a formar un dibujo abstracto con sangre. A mi me llegaron unas cuantas gotitas, que se confundieron con la sangre que chorreaba de mi ropa.
Me quede mirando a la pared. Esto cada vez se parecía mas a una jodida película gore y yo quise vomitar hasta mis entrañas del asco que me daba todo.
Pero de mi boca no salio la vomitona del siglo sino un chillido de horror cuando aparto el trapo y vi el órgano mas importante de mi cuerpo reventado como un globo.
Ahora la que estaba llena de rabia era yo. Luche por liberarme por enésima vez sin conseguirlo. De mi pecho salían sonidos extraños. Mi desesperacion por escapar de esa pesadilla era muy grande y al ver que no podía mi rabia iba en aumento, y chille otra vez, desgarrandome la garganta.
Mientras chillaba escuche que alguien me llamaba...
-…ena…Elena…¿estas bien?- Me pregunto la voz mas dulce del mundo, aunque me quede muy extrañada de que me preguntaras eso después de hacerme cosas tan horribles.
Me removí y abrí los ojos poco a poco. La cuerda había desaparecido, y la habitación, y la mesa. En cambio reapareció la calle, la noche, la marquesina y tu sonrisa de siempre.
-Te has quedado dormida y hemos perdido otro autobús.-Me regañaste de broma.
Suspire.
-Lo-lo siento, no se que me ha pasado, su-supongo que estoy muy cansada…- Trate de explicarme con un hilo de voz y medio tartamudeando.
-Bah, no pasa nada, mi madre ha vuelto a llamar y le he dicho que llegaremos mas tarde- Dijiste mientras apartaba la vista.-Bueno, y…¿qué era eso que me tenias que decir?- Note como te tensabas de repente.
Te mire sorprendida. ¿Antes de dormirme te dije que tenia que decirte algo?
-¿Qué?- Pregunte estúpidamente.
-No lo se, aun no me lo has dicho.-Te encogiste de hombros, seguías sin mirarme.
Desvié la mirada. No albergaba ninguna duda de que mi corazón seguía en su sitio. Se hacia notar.
-Da igual, olvidalo.- Te sonreí, y nos subimos en el autobús, que en ese momento llego.