sábado, 16 de octubre de 2010

Paralelas, también llamadas equidistantes.

(Extracto de una conversación verídica)

[...]
-Yo antes iba a la Rambla...
-¿Ah sí? Yo tengo amigas allí. ¿Conoces a Nuria? Morena, con el pelo rizado, bajita,...
-Mm ¿llevaba aparato?
-Sí, es esa. ¿Y a Emma?
-También, pero esa no me caía bien, era un poco tonta. Me acuerdo que un día me reí de ella porque iba por el colegio con la barbilla llena de Betadine.
(¿Y ella es la tonta?)
-Ahh, muy bien ¿eh? y...¿conoces a...Elena?
-¿Qué Elena? Hay muchas.
-Alta, castaña, con el flequillo en el ojo,...
-¿Y vive en Los Dolores?
-¡Sí!
-A ella la conozco mas. Fuimos mejores amigos desde los 4 años hasta principios de 2º de la ESO, que tuvimos una pelea bastante fuerte.
-¡Ala! ¿por qué os peleasteis?
-Nos cambiamos de colegio y tomamos caminos distintos. Ya sabes, conocimos gente nueva...y nos distanciamos mucho.
[...]

Sin darnos tiempo a intentar seguir siendo perpendiculares, nuestros caminos se convirtieron en paralelos poco a poco, jamás tendrían como destino volver a cruzarse.

Mi camino estuvo demasiado tiempo mal delineado, torcido y lleno de altibajos...hasta que mis actuales amigos borraron ese camino y utilizaron una regla para volver a enderezarlo. Pero hay algunas lineas imposibles de borrar cuando has ejercido demasiado fuerza al lápiz.

Y lo peor de todo es que un pedazo de mi línea se quedó olvidado en su camino, y nunca lo recuperaré.

Mi bf¿f?