Me estoy conteniendo tanto que me he hecho sangre en el labio.
Se ve que el grupito de chicos más gilipollas de mi clase ha decidido que el mejor sitio para vomitar comentarios idiotas y homófobos (valga la redundancia) es alrededor de mi mesa.
No voy a transcribir la conversación de estos cavernícolas, ese tipo de comentarios no son bienvenidos a mi blog.
A ellos les dará asco dormir en el viaje de estudios con un supuesto homosexual (es que ni siquiera están seguros que lo sea...), pero a mí me dan más asco ellos. Mucho más.
Me apena ver que como esta gente, que presumen ser los más guays, los más modernos después son los primeros en tener las ideas y pensamientos más arcaicos, y los prejuicios más absurdos.
Porque cualquiera se muestra tal y como es delante de esta gentuza...
Asco y pena a partes iguales, eso es lo que me producen.