Esta tarde en la Alameda, esperando en un paso de peatones, se me ha acercado un viejo con bastón. Me ha visto con intenciones de cruzar en rojo y me ha dicho:
-Más vale perder un minuto de tu vida que tu vida en un minuto.
Lo he mirado sorprendida y he pensado: Ya verás como ahora me atropellan sólo porque me lo ha dicho el viejo este, para enseñarme una lección.
Pues casi, oye.