sábado, 13 de noviembre de 2010

Confesiones entre pastelitos rosas.

Puede que esta sea la entrada más difícil que he escrito nunca.
Difícil en el sentido de que hoy me he tenido que enfrentar a una de las debilidades que más odio de mí, uno de los motivos de mi inseguridad. Pero sabes Roxanne, que a ti no te puedo engañar, asi que va siendo hora de que confiese.
No sé ni por donde empezar, pero lo intentaré.

Todo estaba en mi contra. Sabía que el karma se encargaría de castigarme de alguna forma, pero me la jugué. Tonta de mí, nadie puede jugar con el karma.
Puedo decir sin temor a equivocarme que hoy es uno de los peores dias de mi vida. He tocado fondo.
Y como soy así de rara, aún le veo lo positivo al asunto.
He aprendido una lección valiosa. Qué triste que la gente tenga que aprender de los errores a base de lágrimas.

Roxanne, te preguntarás desde donde te estoy contando todo esto...seguramente desde el lugar equivocado.
Estoy sentada en una parada, esperando un autobús que no llega mientras una sudamericana me cotillea el móvil para ver que escribo tanto, seguramente para enterarse del motivo de las lágrimas que asoman por mis ojos. Pero me alejo y pongo el pastelito rosa entre nosotras. No soporto que me cotillee la gente la cual no tiene mi permiso.

Pero no quiero irme por las ramas. La clave de todo está en el pastelito rosa. ¿Por qué pastelito? Mi madre adora el dulce. ¿Por qué rosa? La fresa es el sabor favorito de mi madre...¿qué creías? ¿que el pastelito era para mí? No me sorprendería que lo pensaras, soy tan tremendamente egoísta que cualquiera lo hubiera pensado.

El caso es que yo no tendría que estar aquí. Mi lugar es castigada en mi habitación, como mi madre me había dicho, aunque reniegue. ¿Y por qué no estoy allí? porque he salido de mi casa sin permiso. ¿Por qué? He aquí la pregunta difícil de responder, lo difícil de expresar, porque creo que nadie me entiende. Yo sé que tú harás el esfuerzo.

Resulta que tengo 16 años, sigo estudiando y me va más o menos bien, tengo muchos y muy buenos amigos, salgo cada vez que tengo oportunidad, mis padres me dan lo quiero cuando quiero...una vida envidiable ¿eh?
Pues no sería tan envidiable si supieras TODO lo que conllevaría tener mi vida y todo lo que hay en el interior.
Estas últimas semanas, mis pensamientos no han ido en otra dirección que no sea lo-que-supone-que-iba-a-pasar-esta-tarde-y-no.
Reconozco que me he dejado llevar por las presiones de la sociedad en la que vivo. Y me avergüenza enormemente. Hasta tal punto, que me avergüenza más esto que el hecho de ser casi la única de mis amigas que con 16 años aún no se ha..liado con nadie.

Puff Roxanne, no te imaginas lo que me ha costado escribir eso. Me digo que no pasa nada, no tengo prisa, ya llegará mi momento, a cada uno le llega a su tiempo, blablablá. Y resulta que mi neutralidad en todo llega a un punto en el que me hace pensar las dos cosas a la vez.

A esa conclusión he llegado cuando me he bajado del autobús y me he visto a mí misma entrando en ese sitio. He llegado 10 minutos antes y me he sentado en un banco a esperarle mientras escuchaba música. ¿De verdad compensa? ¿De verdad vas a hacerlo? ¿Has cambiado a tu madre por ese al que ni siquiera quieres como para hacer lo que supone que ibas a hacer? ¿Y tu conciencia? ¿Dormirás tranquila mientras ese consigue lo que quiere de ti mientras tendrás que enfrentarte a mil problemas? Me he quitado los cascos de un tirón y me he ido corriendo.
A la parada.
He visto como un 7 se me escapaba en mis narices. Cualquiera podría pensar que el karma ya se estaba encargando de devolvérmelas. Pero no.
En lugar de esperar, me he ido corriendo al Corte Inglés. Con el dinero que llevaba encima he comprado este pastelito, el favorito de mi madre desde que era pequeña.

Y aquí estoy, sintiéndome la más idiota sobre la faz de la Tierra. Pero sabiendo que me iré a la cama con una lección más que llevarme.

Se supone que esta tarde iba a ser la tarde. La gran tarde. Y lo ha sido, pero nada ha salido como yo había planeado. Y ahora me alegro por ello.

Intensa la entrada ¿no? Demasiadas emociones he tenido hoy.
Lo malo es que esta semana te echaré de menos. Siiiiiii, estoy castigada sin ordenador, pero estoy feliz. Es verdad, soy rara.