sábado, 25 de diciembre de 2010

No existe el hombre perfecto, pero sí el hombre perfecto para cada mujer.

Estos días (bueno, en realidad fue la semana pasada, solo que entre unas cosas y otras no he podido subirla XDDD) me ha dado por volver a pensar en ese chico perfecto que tanto me gustaba hace unos años. Sí, era perfecto. Contaba con todo lo que me atrae en un chico.
Aunque ya no sienta lo mismo, sigo pensando lo mismo de él. Eso hace que sea difícil que lo olvide.
Es del único que guardo un recuerdo bonito, el único que no he terminado llorando y pasándolo mal cuando me he tenido que proponer olvidarlo a la fuerza.
Doy por hecho que nunca hubiésemos acabado juntos, eso era algo imposible e improbable, pero sabiendo que él existe y aún sabiendo que como él no hay dos iguales, me da esperanzas de encontrar a alguien como él o incluso que le supere.

•Teníamos el mismo sentido del humor: absurdo, muy irónico, borde pero sin ninguna maldad y nunca, nunca para reírse de alguien, a menos no con intención de herir, pero nunca de algún tema delicado. El caso es que siempre tenía que estar sonriendo. Su peculiar forma de reírse era inimitable.

•Sus opiniones, sus ideas y sus razonamientos en temas como la política, la religión y la Iglesia y cosas de la vida eran muy parecidas a las mías. Admiraba la seguridad con la que se enfrentaba a una profesora ultrarreligiosa y la forma de defender sus argumentos.

•Una de sus mayores pasiones es la música. Me encanta como toca la guitarra y como canta con su grupo. Nuestros gustos musicales son parecidos también, así que, cuando quiero escuchar canciones nuevas, uno de los lugares a los que acudo es a su tuenti.

•¿Y por qué no decirlo? Personalmente, me parecía guapísimo. Tiene unos ojos verdes preciosos y el pelo tal y como me gusta que lo lleven los tíos.

•En varias ocasiones, me abrió su mente y su corazón. Existe el tópico de que los chicos tienden a no mostrar sus sentimientos por temor a que les tachen de 'maricas', pero él los mostraba sin miedo. Escribe textos que de verdad me llegan a tocar la fibra sensible. Aún conservo una fotocopia que le hice a uno que era una reflexión sobre la felicidad, y me sorprende que un niño que tenía 13 años escribiera y pensara esas cosas tan maduras.
Aprovechábamos las inútiles clases de francés de 4º para filosofar. Hablábamos de todo, amor, amistad, situaciones de nuestras vidas, etc. En una de ellas, descubrí que debajo de aquella sonrisa permanente en su cara, se escondía un chico pesimista. Se le olvidó el libro y se sentó a mi lado.

-Creo que nunca nadie me ha llegado a querer de verdad. Ni una chica, ni un amigo, ni siquiera mis padres. Todos me lo demuestran continuamente...
-Puff...si tú supieras.
-Si yo supiera ¿el qué?
-Pues que hasta el año pasado yo te...
-¡VUELVE A TU SITIO Y DEJA DE HABLAR CON ELENA!

Creo que la cara que se me quedó era para haberla grabado. Prefiero pensar que el destino no tenía planeado que yo le confesara mis sentimientos pasados hacia él, y no que la profesora es una %*€@.

Y ahora me pregunto...¿Se ha convertido en mi amor platónico?